Los Bestiarios medievales

 

Una historia de los prejuicios antisemitas a través de los animales fabulosos de la Edad Media.

El exterior de la Sinagoga del Tránsito se convierte en espacio expositivo en el segundo semestre de 2014, donde el público podrá descubrir las claves secretas que laten detrás de las representaciones de animales en la Edad Media, a través de los más hermosos manuscritos de la Edad Media. La tecnología móvil nos permite acceder, por medio de Realidad Aumentada, al significado escondido de aquellas imágenes.

Todos los bestiarios medievales proceden de un comentario antijudío escrito en griego en Alejandría, en torno al siglo II, el Physiologus. La exposición rastrea los distintos manuscritos que derivan de él, poniendo en relación los textos e imágenes de gran belleza que se producen en los scriptoriums de Inglaterra, en el siglo XII, y que tienen en muchos casos intención criminal, al servicio de los ataques a las comunidad judía que culminaría con su expulsión de aquel reino en 1290. La exposición presta particular atención, de modo absolutamente novedoso, a la resignificación del bestiario que se realiza en esas mismas fechas por los autores de los manuscritos judíos, cambiando el sentido ridiculizador de los animales y convirtiéndolos en denuncia de su situación y proclamación de sus esperanzas, especialmente en las haggadot producidas en los reinos de Castilla y Aragón. Finalmente, la exposición muestra la expansión del bestiario por Europa, y cómo va perdiendo su sentido antisemita original, pasando por el Amor Cortés y convirtiéndose en un ejemplario de moral personal hasta su reinterpretación por Leonardo da Vinci en las páginas de su Códice Atlántico.

Al igual que la escritura invertida de Leonardo, podemos leer a la inversa en estas figuras animales la fascinación y la extrañeza que suscitó la vida de las comunidades judías en el imaginario de sus contemporáneos, y cómo estas mismas comunidades fueron capaces de resignificar aquellos antiguos animales que procedían de la noche de las mastabas egipcias, de donde las extrajo el autor de aquel primer bestiario alejandrino.

La exposición, producida por el Museo Serardí, ha sido comisariada por Alfredo Mateos Paramio, tras una extensa investigación de los bestiarios latinos, hebreos, bizantinos, españoles, franceses e italianos.